martes, 21 de octubre de 2008

Dos

(Foto de Laurenz Bobke, ¿dónde andas, tío?)
DIOS, 2

No me gusta el término “Latinoamérica” -como el de “hispano”, es originariamente ambiguo, pero igualmente está muy consolidado en su sentido actual-, pero no he encontrado uno mejor para abarcar no sólo todos los países de Sudamérica, sino también los de Centroamérica e incluso los de Norteamérica, como México, y de paso y a la vez los países castellanoparlantes y lusófonos. Pero admito sugerencias. Pues bien, en toda Latinoamérica, más en unos sitio que en otros, he comprobado el papel infinitamente más relevante y esencial de la mujer como sostén, ancla, solidez, cabeza de familia o como se quiera decir, frente al papel del hombre, mucho más errática y machistamente irresponsable, por decirlo suavemente. Muchos tíos van emparejándose, “fundando” con distintas y sucesivas o simultáneas mujeres, diversas familias que luego abandonan para seguir inflando el globo de su egotismo. Hablo, lógicamente, en términos generales y sobre todo de esa mayoría de población que aquí consideramos “pobres”, no de los profesionales, burgueses y ricos, igualmente inmorales e igual o más inmorales, pero más preocupados en guardar las apariencias o las formas, como suele decirse.

En la familia de mi amigo y guía Miguel también la jefa era su madre, pero indudablemente Miguel, el tercero de seis hijos de distintos padres por abajo, había dejado de ser una carga hace tiempo para convertirse en un apoyo, como muchos otros niños en esos sitios. Lo que aquí se ve como trabajo o explotación infantil o simple abandono, allí se ve como simple y lógica necesidad, y a menudo más responsable de lo que parece a nuestros ojos de saciados. El caso es que al final de mi estancia en Cuzco, una tarde, Miguel me planteó una asombrosa cuestión, me propuso sin más que le adoptase y me lo trajera a España. Como “avales”, como argumentos probablemente meditados una y otra vez, pobre, Miguel me ofrecía dos: el hecho indudable de que nos conocíamos ya y que nos llevábamos bien, y el de que su madre estaba de acuerdo, aunque la idea hubiera partido de él. Me imagino las charlas del chaval con su madre, de los recelos iniciales y lógicos de los primeros días (“-¿Pero ese gringo no te sube a su cuarto del hotel, no te toca, no te…?” ”-No, mama, sí le van las mujeres, he visto cómo se gira para mirar a otras turistas”), a la idea fraguándose en la mente emprendedora de este niño genial, al desgarro de ambos, pensando en lo mejor para él, para sus hermanitos y para su propia madre…

Le dije que no, le “expliqué” que las cosas no funcionan así, sospechosamente le di –ahora lo sé- demasiadas explicaciones: que no regresaba de momento a España sino a Bolivia y luego a Brasil, que ya tenía hijos grandes (pero eso no importaba, a él le gustaba tener hermanos), que no tenía una mujer junto a mí en ese momento, que…En definitiva, con toda la mala conciencia del mundo opulento al que terminaría regresando le dije que no. No sé, a lo mejor podía haberme complicado un poquito o un mucho la vida, no creo que hubiéramos conseguido nada, nos habríamos estrellado contra las burocracias en cadena a cada lado del océano, pero no hubo lugar, porque primero se alzó la barrera de mi miedo y, aún hoy, yo, tan "arrojado" para entablar conversación con una mujer guapa en una barra, sigo lamentado no haber sido más valiente, y más generoso.
A veces pienso que allá en el Cusco, en el ombligo del mundo, un muchacho, un joven emprendedor quizá se acuerde de un gringo raro con el que estuvo visitando su propia tierra, pero mi cobardía no merece que él me recuerde. Para compensar la saludable vanidad (autoestima le dicen) no hay nada como que la vida te demuestre, con hechos, que en el fondo eres tan mierdecilla como tantos otros de tus semejantes.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Lansky. Mierdecilla no es la palabra. Digamos que no puedes ir adoptando a todos los muchachos que sueñan con que seas su padre. Digamos que para ti fue facil ser padre de Miguel en Cusco pero como serias padre de Miguel en Madrid? Y, por otro lado. Los hijos no pueden elegir a sus padres. Eso es saltarse todas las reglas.
Bueno, ya se que no hay consuelo posible para todas las comeduras de conciencia que te han podido asaltar desde entonces.
Sin embargo puede que le hayas dado a Miguel una razon mas por la que querer superarse. Los huerfanos no tienen padres y salen adelante. No todos. Pero Miguel si. Seguro que si. Si ha pensado en ti como padre es que es un chico listo.
Y tu le has ayudado mucho.

Vanbrugh dijo...

No habrías podido hacer otra cosa. Pero entiendo muy bien que lamentes no haberlo intentado, y te honra ser capaz de decirlo.

Esa exactísima diferencia que señalas entre el papel familiar de la mujer y el del hombre a mí me parece bastante universal. Se manifiesta más cuanto más duras y desestructuradas son las condiciones sociales y familiares, y hay sociedades, como la "latinoamericana", de cultura más machista que la de otras; pero creo que el egoismo y la irresponsabilidad masculina son características fijas del sexo, y los casos en los que se manifiestan menos, siempre producto de un esfuerzo consciente en contra de la tendencia natural.

(Lo más curioso de la palabra "latino" aplicada a los americanos de habla española o portuguesa, es pensar que originalmente latino es el natural del Lazio, región italiana en torno a Roma. ¿Que habría pensado Horacio, pongo por caso, al ver que se consideraba latino, esto es, compatriota suyo, a un indio aymará? Sin embargo, a mí tampoco se me ocurren muchas alternativas mejores.)

Lansky dijo...

A mí me parece una regla estupenda poder elegir a tus padres, pero de dificil cumplimiento, claro, en la mayoría de los casos.

Tienes, a mi juicio, razón en una cosa y no en otra: sí la tienes al plantear como habría sido su vida en Madrid (¿habría estudiado para ingeniero, se hubiera convertido en un gilipollas?), y no la tienes en otra esencial: fui un mierdecilla;cuestión aparte es que no siempre lo soy, por suerte para mí y los que me rodean. Pero gracias, Emma.

Lansky dijo...

Nos hemos cruzado,Vanbrugh. Tienes razón, la "irresponsabilidad" masculina en la criaza de hijos es una característica más universal que regional o local, porque además tiene raíces evolutivas (biológicas: quizá le dedique un post en Lansky al habla), pero el caso es que esa cultura machista no hace sino agravarla.

Los latinos del Lazio fueron enseguida primero, los latino parlantes de ese pequeño territorio italiano, luego los que lo hablaban en todo el Orbe conocido, luego...los latin lovers, ahora los latinoamericanos, qué se le va a hacer, no vale lamentarse, así son los palabros: nadie es su dueño, cambian, se marchan, vuelven...

Female dijo...

Todos somos 'mierdecillas' alguna que otra vez, no?... Per saecula saeculorum... nosomosdioses... aunque quizá sí, un poco, superhombres que quieren intentarlo...

Vanbrugh dijo...

Lo de los "latinos", además, no es tan disparatado si se considera que el italiano, el español, el portugués, el gallego, el catalán y el rumano no son, en realidad, más que latín mal hablado. No incluyo al francés porque este, aunque también derive del latín, se aleja demasiado del original. Mira que a mí el francés me gusta: pero como decía Burgess, hay algo profundamente equivocado en un idioma que de "aqua" ha hecho derivar "eau".

Lansky dijo...

Vanbrugh, la ortodoxía del chiste (no la de Burgess y sus poderes terrenales) es: "pase que los franchutes llamen "pain" al pan, pero "fromage" al queso...¡vamos!"

Y en serio, de latín mal hablado, culterano cultismo tópico y típico, nada de nada, si le hubieras puesto comillas a lo de "mal hablado"...

Female, bienvenido, y puestos a elegir entre mierdecillas y supehombres, creo que lo tengo claro.

Vanbrugh dijo...

Yo le pongo todas las comillas que quieras, pero con comillas o sin ellas lo que actualmente hacemos los "latinos" es hablar latín, mal. Los franceses, peor, pero mal todos. Excelente castellano, o catalán o portugués, o italiano, pero pésimo latín. Tópico, desde luego, y culterano, quizás -y, como decía el del chiste, tú un cabrón interino, hasta que yo me entere de qué quiere decir, aquí, "culterano"- pero cierto, como lo son, por otra parte, casi todos los tópicos.

Zafferano dijo...

Supongo que todos los que entramos hoy a leerte nos hemos puesto en tu lugar. Y supongo, sólo supongo..., que todos hemos pensado "Yo hubiera hecho lo mismo..." (yo por lo menos lo he pensado) Así que te acompaño en lo de mierdecilla...
De todas formas, y para limpiar un poco mi conciencia, también supongo que no era el momento. Adoptar un niño es un acto de generosidad egoista, o de egoismo generoso. Hay un factor ineludible de necesidad detrás de una adopción, además de entrega y disposición personal. Tú no necesitabas nada en ese momento, y desde luego, tampoco estabas dispuesto.

Un beso muy grande y más vale que nos demos una ducha...

Anónimo dijo...

Esta historia me recuerda lo que le pasó a un matrimonio amigo mío, sin hijos, que en un viaje a Maruecos hace muchos años se quisieron traer a un niño marroquí que les había servido de guía. Mi amigo, muy sensatamente, le decía a su mujer que se lo pensara bien, que el niño se haría mayor y dejaría de ser tan adorable como entonces. Mi amiga, acaso por la falta de hijos, estaba dispuesta a traerselo y fue a hablar con su madre. La madre le dijo que bueno, que se lo llevase, pero que se tenia que llevar tambien al hermano. Mi amiga volvió a consultar con el marido, que veía como la cosa se complicaba, y le dijo que primero deberían conocer al hermano. Y el hermano resultó ser un hombretón de 20 años con los dientes de oro. Aqui se acabó la historia, mis amigos volvieron a casa y los chicos se quedaron en maruecos.

Lansky dijo...

Zaffe:
Eres de un sentido común muy poco común: tienen suerte tus alumnos.

Anónimo:
Sé de muchas historias parecidas a las que cuentas del matrimonio ese amigo (el hermano hombretón con dientes de oro da desde luego para un buen cuento). La diferencia, creo yo, está en que yo NO quería adoptar a nadie, sino que tuve el privilegio de ser elegido por un chaval y yo sensatamente no orrespondí: sensatez, la virtud de los cobardes, como modestia es la de los mediocres.

Amigo dijo...

Que Dios te bendiga. Tienes un blog que se titula como el mío. Enhorabuena por la perspicacia.

Lansky dijo...

Gracias por tus buenos deseos, amigo.

No obstante, tu blog se llama "Conocer a Dios" y este, "todossomosdios". O sea, que no tengo un blog que se titula como el tuyo y, lamentable y probablemente, tampoco los mismos intereses ni seguramente las mismas intenciones.

Queda en paz.

zwingenstein dijo...

La historia que cuente Anonimo, es bastante conocida, sus protagonistas llevan veinte años contandola cada vez mejor, el hallazgo literario de los dientes de oro es de finales de los 90, antes solo tenía los dientes grandes. Lo interesante es que todo el mundo sospecha que el mardo pagó al de los dientes para que se hiciera pasar por el hermano, un día se lo comenté y me contestó con una sonrisa

Lansky dijo...

Vaya, Zwigenstein, pues el cuento mejora aún más así.