jueves, 16 de octubre de 2008

Ni Dios es Dios


Se llaman "trolls", en el argot o germanía de los ínternautas, a esos anónimos que introducen comentarios ofensivos amparándose precisamente en eso, el anonimato. Una amiga prefiere llamarlos “tocapelotas”. Aquí simplemente comentaré cuestiones más frívolas y ligeras, más breves, al estilo de esta de mi blog principal,

http://www.lansky-al-habla.com/2008/10/vuelve-llevarse-el-gris-esta-temporada.html


Sobre el nombre de este blog. Es una falsa dirección de USRL o como se diga, que empleó un troll para dirigirse a mí. Me gustó. Porque es justo lo contrario de lo que pienso: nadie es Dios, ni siquiera Dios. De hecho, lo que menos me gusta de Dios es que vaya de eso, y visto lo visto, su supuesta Creación y demás, que es una maravilla, pero también es la hostia de horrible en ocasiones, y bla, bla, bla... me parece de una irresponsabilidad absoluta.

Así que seamos responsables: nadie es Dios, ni Dios. Aquí en concreto, ni Dios es Dios.

3 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Bueno, te estrenaré el nuevo blog. Eres la leche: otro. No tienes medida, e insultas directamente a los pobres que arrastramos un blog de entrada mensual, cuando llega. No te lo tendré en cuenta, empero. (Qué bonita palabra, empero. Esta es de las que me gustan.)

Aunque atenta directamente contra mis creencias, me gusta mucho el título de este post, es un hallazgo idiomático. Parece ideado para contradecir, o no sé si para complementar sutilmente, la profesión de fé musulmana: "No hay más dios que Dios..." y se le puede sacar mucha punta a muchos niveles. No renuncio a sacarle alguna que arrime el ascua a mi sardina, incluso. Ya iremos viendo.

Lansky dijo...

Me encanta que tú seas precisamente mi primera visita. Por ello te haré un regalo: una palabra. A tí te gusta mucho "empero", de "en" y "pero" Pues bien, qué te parece "entoavía",de "en" y "todavía" o "toavia" ¿Eh? Y sí: el título del blog es un hallazgo, ya verás, ya.

Anónimo dijo...

Oiga, Joven, un poco de respeto, o se las tendrá que ver usted Conmigo, cuando llegue arriba.
(observese "Conmigo" con mayúscula, como Yo mando)