jueves, 16 de octubre de 2008

Uno


DIOS 1

La primera vez que estuve en Cuzco –El Cusco, como dice los de allí-, la capital del imperio inca al sur del actual Perú, me sirvió de cicerone un niño que tendría unos nueve años por aquel entonces. Yo acababa de terminar un trabajo en Cochabamba, en el centro de Bolivia, justo a mitad de camino entre Los Andes y la Amazonía, y me estaba reponiendo haciendo el turista, lo confieso francamente. Aunque a mi aire, hacer el turista a tu aire no es tan malo ni mucho menos que hacer el turismo “comme il faut”, es decir, gregariamente, en rebaño y con todo tarado y bien atado (no, no es errata), organizado hasta la nausea y con los tiempos de vistas medidos con más precisión que una puesta en órbita desde Cabo Cañaveral y la compañía no elegida: eso para mí es un infierno. No, yo estaba en el Cusco a mi aire, después de volar desde el aeropuerto más alto del mundo, el de La Paz, que tiene el nombre perfectamente bien puesto. Se llama aeropuerto de El Alto. Regresaría, eso sí, por tierra y por barco, mira tú, atravesando el lago más grande en altura del mundo, el Titicaca. Y en tren desde Puno a Copacabana (a no confundir este desgalichado pueblito lacustre ribereño con la playa y barrio de Río: otra maravilla). Para empezar, a los sitios, lo tengo dicho, no hay que ir, sino que hay que estar. Así que estaba en Cuzco, pasando unos cuantos días. Y apareció Miguel. Moreno, pelo negro lustroso, unos nueve años, síntomas de malnutrición leve en rodillas y otras coyunturas, ojos almendrados negrísimos, sonrisa tan mellada como irresistible. Los tres primeros días me había estado vendiendo siempre la misma postal del mazo que llevaba, cuando pretendí comprar otra distinta me mostró y comprobamos una y otra vez, baraja que te baraja, que sólo llevaba esa…Le invité a una Coca Cola (La Inka Kola local no le gustaba, decía que era demasiado dulce) a cambio de que dejara de venderme la misma postal una y otra vez. Así llegamos también al acuerdo de que me enseñaría su ciudad, Cuzco, el Ombligo del mundo.

8 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

Fíjate que a mí me gustaba la inka.cola bastante más que la coca-cola; jo, más de veinte años que no la cato ...

Bonito post que me trae recuerdos. También yo estuve en Puno, pero no crucé el lago y nunca pisé Bolivia. Por cierto, me da la impresión que describes erróneamente tu itinerario hacia el Cusco; si venías de La Paz, llegarías, imagino, primero a Copacabana y de allí atravesarías el lago para arribar a Puno. El tren (peruano) lo cogerías en esta ciudad para llegar hasta el Cuzco (ese trayecyo ferroviario también lo he hecho yo).

Bueno, pues ya he visitado tu nueva casa. Estos ricachones con más de una vivienda ...

PS: Y encima vas y le pones "verificación de la palabra"

Lansky dijo...

Me explique mal: Miros, fui de La Paz a Cuzco en avión (desde el Alto) y luego regresé, por tierra y lago, de Cuzco a la Paz, primero en tren de Cuzco a Puno, luego atravesé el Titi...hasta Copacabana ya en Bolivia.

Gracias por venir, pero no has dejado ni una viruta de jamón: ¡hay que cortarse un poco, miros!

Todas las familias felices se parecen...(Tolstoy), pues bien, todos los idiotas lo somos en unas cosas y no en otras, yo en la informática: ya quitaré la verificación dichosa esa, o no,no sé.

hombredebarro dijo...

Del jamón, desde luego, ni rastro.

Anónimo dijo...

Sitio precioso y gente maravillosa donde me sentí más cerca del "cielo".

Supongo que sería por la altura...

De sus gentes..... podrías escribir una saga de post muy al pelo de este blog.

Zafferano dijo...

Pero bueno! Dónde están las Inka-colas esas para celebrarlo?
Me encanta el nombre de tu nuevo blog...

Un besote!

PD. Te puse un comentario el viernes tempranito pero no se publicó. Ya no me acuerdo de lo que escribí...

Anónimo dijo...

"todossomosdios"... sí... pero

(evoquemos a modo de ejemplo una cancha de fútbol)

unos (Pirlo) mas que otros (Gatuso).


julian bluff

Lansky dijo...

Gracias Zaffe, a mí también me gusta, aunque no sé si para los niños y adolescentes les resulta conveniente, porque eso, exactamente, creo que es lo que creen que son. Las Inka Kolas se las bebió mirsolav que por lo visto las echaba mucho demenos.

Julián, chaval, no te confundas: Gatusso es el rey de los tobillos rotos (los de los demás)

Cigarra dijo...

¡He llegado tarde! ¡Ya no queda jamón!
(¡Qué tío, dos blogs, y yo casi sin tiempo para hacer la ronda de visitas habituales, leche!)