
DIOS 3
Lo del pecado original no es lamentable patrimonio exclusivo de los cristianos. Sin sobornos celestiales ni chantajes infernales, sin zanahoria divina ni palo dantesco, sigo disponible para discutir con todo dios, incluido Dios, si es mejor no tener padre a tener un mal padre, o dónde esté un padre, aunque sea malo, que se quiten los bastardillos como yo o, yendo más lejos, como Miguel. Eso sí, a mí no me pasará lo que cuenta cierto historiador citado por Savater según el cual los primeros cristianos, pobres, esperaban la llegada más o menos (más que menos) inminente del Mesías y en cambió llegó la Iglesia. Y es que con esto de los primeros mártires tengo que luchar contra mi primera inclinación, que es siempre, siempre, la de ponerme de la parte de los leones. San “Génaro”de Dudas, famoso santo de los dilemas irresolubles, me ilumine. Y el que guste que busque a Dios entre los pucheros y fogones y hasta en los condones (deteriorados). Y otra cosa; creyente o increyente, ese que le hace los discursos a Dios ("Yo soy El que soy") una lumbrera no es. Desde la Escuela Práctica de Ateos (antes Altos) Estudios os ofrezco esta modesta reflexión.
Un varón o macho que ha engendrado, esto es, que ha tenido hijos, destinado pues a la procreación, cabeza de una descendencia, familia o pueblo, pero también ciertos religiosos y sacerdotes muy al contrario célibes y sin hijos, al menos conocidos o reconocidos: todo eso es un “padre” según el diccionario de la muy prosaica, a menudo trivial y frecuentemente banal RAE. Padre es también –en su sexta acepción- origen y principio; y el autor de una obra de ingenio o el inventor de otra cosa cualquiera (“ese que va por ahí es el “padre” de la galleta maría”, verbi gratia), y, última acepción del Diccionario normativo, es la primera (aunque octava acepción) persona de la Santísima Trinidad cristiana, ya saben ese asunto que más que un misterio (tres personas en una , pero un solo dios verdadero y bla, bla, bla) es un anacoluto teológico. Además, en plural, “padres” es sinónimo de antepasados, y en México un adjetivo coloquial similar al más feo español de “puta madre”, es decir, algo estupendo.
Hay padres de la patria, beatísimos padres, padres apostólicos, de almas, conscriptos (los senadores de la antigua Roma), de familia, primeros padres (¡exacto!: Adán y Eva, dejemos a los australopitecos tranquilos), del yermo (anacoretas), de pila (los padrinos, creo que ya no se llevan), de pobres, de mancebía y de provincia, padre eterno, padre nuestro, padre santo, santo padre, Papa y papá. Padre y muy señor mío, sin padre ni madre ni perrito que me ladre.
Con tanta oferta de “padres” parece lógico que esté tan mal visto no tener padre, como es mi caso, aunque en otros, lo verdaderamente vergonzoso sea en aparente paradoja tener muchos. Espero vuestros comentarios y temo vuestra compasión.



